¿ DÓNDE JUGAMOS ?

¿DONDE JUGAMOS?

EL SÁBADO DÍA 16 DE DICIEMBRE A PARTIR DE LAS 16:30 HORAS EN LA XVIII LEGUA URBANA "LA CESTA", EN SANTA CRUZ DEL RETAMAR (TOLEDO). LUGAR PLAZA DE ESPAÑA

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lunes, 17 de marzo de 2014

MUY INTERESANTE. A VER SI CONSIGUE LA LIMPIEZA TOTAL

El comandante antidopaje
Gómez Bastida, el guardia civil que dirigió la Operación Puerto con 28 años, es el nuevo responsable de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte
Hace unos años hubo un momento en el que alguno con alma de novelista y devoción por las historias de misterios y los policías o detectives que las protagonizan y las hacen memorables pensó que no estaría mal contar la Operación Puerto contemplada a través de la mirada y las acciones del teniente de la Guardia Civil que la dirigió, que acabaría siendo, quizá, una especie de inspector Rebus sin alcohol y sin dolor nostálgico, sin pasado, pero sí con su capacidad de sumergirse en su caso y nadar en sus intuiciones contra corriente si es necesario, y su imaginación para salir a flote, o un comisario Montalbano sin debilidades gastronómicas, pero sí con la capacidad de amar y ser amado por sus colaboradores. Sería un poco soso, sí, pero sería más realista, un policía nacido en Cartagena en 1977, hijo de un oficial gallego de la Marina, que creció en Ferrol, otro puerto importante de la Armada, pero que no pudo ser marino, como mandaban la cuna y la tradición por un problema en la vista. O, si no, si le hubiera dado por lo visual al creador que contara su vida y su trabajo, le habría incluido en un capítulo deThe wire, donde la observación, la paciencia y las escuchas son las virtudes del investigador y forman el cogollo del éxito y el sinsabor.
Con 28 años, Enrique Gómez Bastida dirigió la Operación Puerto, se acercó un mediodía de mayo a Eufemiano Fuentes y le dijo: “Está detenido, señor Fuentes”. Después de varios años de investigación, Gómez Bastida alcanzó aquel día aquel éxito (la mayor acción policial jamás emprendida en el mundo contra el dopaje deportivo), su momento más alto como investigador: desde aquel día, toda su carrera (al mismo tiempo que la historia del deporte español) debería acabar impepinablemente unida a la Operación Puerto. Y ahora, casi ocho años más tarde, y cuando acaba de ser nombrado director de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD, el gran organismo español antidopaje), no hay forma de contar su vida y su peripecia sin pasar por la Operación Puerto. Aunque él preferiría olvidarla, quizá. Aunque haya mucho más. “La lucha antidopaje”, afirma, “no vive, ni puede vivir, de operaciones policiales especiales. Hay mucho más, prevención, educación...”.
Lo habitual es que abogados, políticos o exdeportistas dirijan las agencias antidopaje
“O marino, o guardia civil’, me decía desde chaval”, recuerda Roberto, el padre del comandante Gómez Bastida. “Para mi hijo no había más elección en la vida. Sin embargo, cuando le echaron atrás por la vista quería dejarlo todo, pero le convencí, aunque me costó, para que volviera a intentarlo. Ingresó en la Academia de Zaragoza a los 18 años, salió guardia civil y desde entonces no ha parado. Su obstinación es única”.
Uno de sus primeros destinos fue la comandancia de Salou, en Tarragona, donde se encargó, con éxito, según testigos de la época, y métodos imaginativos, de limpiar las calles de los camellos que espantaban a los turistas. “Y acabé en el dopaje deportivo, metido hasta el fondo, pero no tenía ningún interés ni curiosidad previos”, dice. Llegó a Eufemiano, es una forma de decirlo, y al sistema con el que funciona el deporte profesional en España casi sin quererlo, sino, como corresponde a todo buen investigador, porque una cosa lleva a otra y quien sigue un hilo nunca sabe dónde va a terminar. Especializado de entrada en el tráfico y en la falsificación de medicamentos, el descubrimiento de una imprenta clandestina en la que se fabricaban cartonajes de IGF-1, un medicamento no comercializado en España con un abundante uso como sustancia dopante, le llevó a conocer una curiosa trama que, apoyada por un científico del CSIC, se dedicaba a importar materia prima de un laboratorio australiano, envasarla en España y distribuirla en el mercado negro deportivo. Los nombres de Manuel Pascua Piqueras, el entrenador posteriormente imputado en la Operación Galgo, y de Eufemiano Fuentes fueron de los primeros en llamarle la atención. Fue el comienzo de la Operación Puerto, la primera operación policial contra el dopaje deportivo emprendida en España. Una investigación clásica —seguimientos, escuchas, horas de tedio en coches camuflados esperando movimientos de los sospechosos, registro de los cubos de basura— cuyo lentísimo desarrollo judicial (aún ocho años después, un juez de la Audiencia Provincial de Madrid debe pronunciarse sobre los recursos de los condenados y los acusadores tras la sentencia del tribunal de primera instancia) podría deparar una situación curiosa: si el juez acepta el recurso del Consejo Superior de Deportes, que solicita la entrega de las bolsas de sangre para analizarlas y saber finalmente a qué deportistas corresponden, será tarea de Gómez Bastida, el guardia civil que dirigió los registros en que se hallaron las bolsas, dirigir las labores de identificación vía ADN, ahora como máximo responsable del antidopaje español.
Hay que investigar a médicos y entrenadores. El deportista es aliado, no enemigo”, dice Bastida


martes, 4 de marzo de 2014

¿ QUIÉN ES EL DE LA FOTO ?



( Publicado en las Noticias de la Federación Madrileña de Atletismo ).

Felicidades Aitor ( ampliables a Inés en este caso ), todo un ejemplo de nuestra Escuela.


UNA MEDALLA OLÍMPICA AL ESFUERZO



Estas líneas son extraídas de una petición que me ha llegado de CHANGE.ORG ( http://www.change.org/es/peticiones/thomas-bach-una-medalla-ol%C3%ADmpica-al-esfuerzo-sin-recursos-y-sin-apoyos-durante-la-olimpiada?utm_campaign=new_petition_recruit&utm_medium=email&utm_source=notification ), algunas frases son bastante interesantes :

Actualmente en los Juegos Olímpicos no existe una medalla que premie el esfuerzo o la lucha contra la adversidad durante el período previo a los juegos olímpicos, es decir, durante la olimpiada. Hoy en día el Comité Olímpico Internacional únicamente otorga la medalla Pierre de Coubertin (también conocida como medalla  De Coubertin o la medalla al verdadero espíritu deportivo) a aquellos deportistas que hayan mostrado espíritu olímpico y deportividad durante la celebración de unos Juegos Olímpicos. Esta medalla es entregada por méritos in situ durante los juegos olímpicos.

Pero yo me pregunto, ¿Quién se acuerda del espíritu deportivo de los atletas durante las Olimpiadas? Cabe recordar que las olimpiadas corresponden al periodo de cuatro años que transcurren entre dos Juegos Olímpicos consecutivos mientras que los Juegos Olímpicos son la competición en sí misma.

Hoy en día hay muchos deportistas que, durante 4 años y sin recursos de ninguna índole, tienen que luchar contra toda adversidad para lograr conseguir el sueño de estar in situ en los Juegos Olímpicos.

Estamos hablando, entre otros, de deportistas que tienen que entrenar descalzos o en instalaciones obsoletas y en pésimas condiciones. Son deportistas que se las tienen que ingeniar para poder demostrar su amor al deporte con un sincero sentido olímpico.

( Continúa, pinchando en Más información >> ....  )

viernes, 28 de febrero de 2014

FOTO "ACTUALIZADA" DE LA ESCUELA

El Periódico FUENLABRADA CIUDAD, saca una breve reseña con foto en la edición de Febrero.

¿ Alguien reconoce a las alevines de la foto ?, ¿ De qué año es la foto ?.


INSTALACIONES OLÍMPICAS ABANDONADAS

Millones y millones de gastos en instalaciones, que luego no se siguen utilizando para el deporte.

 ( Pinchar en la imagen para ver las fotos del abandono de instalaciones olímpicas )

http://www.distractify2.com/culture/sports/haunting-images-of-abandoned-olympic-venues/

martes, 4 de febrero de 2014

BASTA YA!!!. YO DENUNCIO :

Así empieza un largo comunicado, de carácter muy reflexivo por parte del atleta Pedro Nimo

Yo,  denuncio:

A/  POLÍTICA  Y  POLÍTICOS

El hartazgo de una sociedad que asiste impertérrita o impotente, o ambas cosas, a la declive moral de una casta, la política que lejos de amilanarse o pedir perdón a los ciudadanos ante las evidencias de falta de moral, ética y capacidad, escudados en el control difuso y partidista de su conducta, siguen malversando el dinero de millones de ciudadanos de este país sin ningún parámetro que el enriquecimiento personal,(ya sea durante o después de su cargo).

Vaya por delante que sigo creyendo en la existencia de políticos válidos, con conciencia social y sobre todo, capacitados como GESTORES que deben ser pues un cargo político no debe ser simplemente una figura pública, debería ser un gestor, responsable y eficaz, de los recursos de caya ayuntamiento, comunidad o país. Como seres humanos que son, es comprensible el fallo e incluso la parcialidad puntual, pero en ningún caso, el fraude premeditado o encubrimiento de los mismos.

Harto de ver que nos gobiernan multitud de imputados penales

Harto de ver como los que nos gobernaron u ocuparon cargos de relevancia y que han sido condenados no lleguen a entrar en prisión, no lleguen a devolver practicamente nada de lo que se llevaron

Harto de promesas que ni los propios acólitos se creen.

( Para continuar leyendo el artículo, pinchar en "Más información >>" ..... )

martes, 17 de diciembre de 2013

DE MARCHA POR GETAFE

Este domingo pasado se ha celebrado en Getafe una de las pruebas más importantes de Marcha atlética de nuestro país, donde han estado muchos/as de los/las mejores marchadores/as nacionales, y alguno extranjero.

Se han batido el record de España junior de 10 Km. por parte de Marc Tur, y la mejor marca española juvenil, por parte de Diego García. Buen papel también de Álvaro Martín.

Álvaro Martín, del Playas, tras Marc Tur
Diego García
 La prueba femenina la ganó un año más Mª José Poves, seguida de la lituana Brigita Virvalite y 3ª Ainhoa Pinedo.

Mª José Poves
Brigita Virbalite

Ainhoa Pinedo
Tampoco faltaron la mundialista Lorena Luaces, y la campeona de España, July Tackacs.

Lorena y July
Las mejores fotos, para terminar, con Silvia campeona de Alevines, y con Inés.





lunes, 18 de noviembre de 2013

CON LAS FUERZAS JUSTAS

El Maratón siempre supone demasiado esfuerzo y dolor

El mismo día en que el keniano Felix Kipkenoi Keny corría en Valencia el maratón más rápido jamás visto en suelo español, en La Habana, a miles de kilómetros de distancia, la sobrecogedora imagen del cubano Jorge Luis Suárez cruzando a gatas la linea de meta en segunda posición restó protagonismo a la victoria de Henry Jaén en el Marabana 2013.

"Ya casi en la meta me comenzaron las contracciones, me caí y no podía pararme. Pero en ese instante pensé que tenía que llegar como sea, y lo logré", comentó a MARCA Jorge Luis Suárez Jiménez, atleta cubano de 42 años que llego extenuado al final del maratón habanero. El corredor tuvo que ser atendido por los servicios médicos del evento organizado por el Proyecto Marabana/Maracuba y la colaboración directa e imprescindible de Mapoma.

Suárez, precisamente, había sido el ganador de la edición de 2012 y entregó el testigo a su compatriota Henry Jaén, que se impuso en este maratón de La Habana con un tiempo de dos horas, 30 minutos y 30 segundos. Como se puede ver, 23 minutos superior al logrado en Valencia por Kipkenoi. Jaén mejoró el tercer lugar obtenido en 2012 y repitió su éxito de 2006.

"Ha sido muy difícil, con esta humedad y este calor. Durísimo para todos los corredores que han salido a participar. Ya es un triunfo haber podido llegar", acertó a comentar Jaén nada más cruzar la linea de meta.
La entrega de trofeos de la prueba corrió a cargo de dos mitos del deporte cubano como son el ex atleta Javier Sotomayor y el ex boxeador Félix Savón, tricampeón olímpico.

En categoría femenina repitió victoria la cubana Yailén García, ganadora del Marabana 2012, con un registro de tres horas y 28 segundos. Es su tercer triunfo en la prueba, tras el logrado también en 2010.
La XXVII edición del Maratón de La Habana (el popular Marabana) contó con una participación de casi 3.000 corredores, repartidos entre las distancias de 10 kms, medio maratón y maratón, representando a 35 países.
(Marca)

viernes, 1 de noviembre de 2013

RETIRADA DE CHEMA MARTÍNEZ



Acumula los kilómetros de toda su carrera en varias cajas, a modo de diario, sensaciones y recuerdos de toda una vida dedicada al atletismo.
Es su despedida oficial de la élite, de los 42,195 kilómetros con los que ha convivido en la última etapa de su carrera deportiva.

Con 42 años, Chema Martínez dice adiós al atletismo de alto nivel -a excepción de la próxima San Silvestre Vallecana Internacional- y lo hará este domingo en el mítico maratón de Nueva York.
Será la tercera vez que el madrileño corra en la Gran Manzana, pero nunca antes había partido con los mejores. “He vivido el ambiente desde dentro por una causa solidaria, la de Proniño. De hecho, mi mejor tiempo es 3.38:00, lejos de mis marcas. El año pasado, además, no pudimos correr debido a la suspensión del maratón por las consecuencias del huracán Sandy, así que este año será aún más especial”, explica Chema Martínez.

Con la ilusión del debutante, nadie diría que las piernas del madrileño acumulan casi 150.000 kilómetros de entrenamientos y competiciones. Más sueños y alegrías que decepciones en una larga carrera que comenzó en 1996 con su debut con la selección española. “Desde entonces vivo casi en una concentración permanente”, analiza Chema. “Han sido muchos años dedicados al deporte de forma ininterrumpida, los 10 últimos sin vacaciones. Muchas experiencias y buenos momentos de los que sigo disfrutando, soy feliz”.

Porque para el madrileño, medallista continental al aire libre en tres ocasiones (oro en Múnich 2002, plata en Goteborg 2006 y Barcelona 2010), correr es una filosofía de vida. Por eso, este adiós es sólo un punto y aparte para esas decenas de pares de zapatillas que guarda en su casa. “No dejaré de correr hasta que me muera”, asevera. “Sigo con ganas de hacer cosas, pero por edad no puedo pelear con los mejores. Es ley de vida y asumo mi rol. Ahora seré un runner más”.

Precisamente ese carisma es el que ha acercado a Chema Martínez a la calle. Este año, por ejemplo, colabora con la organización del Maratón de Madrid, a los que ha asesorado para la modificación del recorrido, que ha permitido suavizar un circuito que recibía muchas críticas por su dureza en los últimos kilómetros. “El maratón es una distancia con la que mantienes una relación de amor-odio constante”, explica Chema. “El enfado que tienes con los 42,195 kilómetros es que te entrenas para hacerlo bien, pero no tienes la seguridad de que vaya a salir”.

Por eso, y pese a su polivalencia en el mediofondo y fondo, el madrileño se considera un atleta de 10.000. “Es la distancia que me ha dado todo, donde me he sentido más cómodo. No soy un hombre de marcas, pero creo que los 27:30.56 que hice en 2003 podía haberlos mejorado. He dominado muchas distancias, quizá soy un todoterreno del fondo, pero ya no voy a mejorar más”, bromea.


Después de 19 años en la élite, Chema obvia los malos recuerdos, muchas instantes negativos de una carrera de obstáculos. “El último que viví fue en Londres, donde no estuve por lesión. Siempre te acuerdas del más reciente, pero en el fondo sólo permanecen los buenos momentos”. Y espera que Nueva York sea uno de ellos, el más especial, el de su adiós. Para ello lleva entrenándose los últimos años, con mejores tiradas que temporadas anteriores.

La subida al cerro Garabitas, en la Casa de Campo de Madrid, ha sido uno de sus escenarios de entrenamiento más habituales en las últimas semanas. “El circuito de Nueva York es complicado, pero lo conozco muy bien y me he entrenado para ello. Yo no podré estar delante peleando por el triunfo, pero me encuentro bien e iré a por todas”, asegura el atleta, que no cree que el récord de la distancia baje de dos horas. “Nadie está capacitado para hacerlo a corto plazo, aunque los africanos le han perdido el respeto. De ahí las grandes marcas que están realizando”.

Diecinueve años después de su debut, Chema no cambiaría nada de su carrera deportiva. “De todo se aprende. Y he logrado triunfar en alguna ocasión”, sonríe. Ahora afronta otro reto, el de la despedida en la Meca del maratón, en Nueva York. Después, le seguirán esperando los kilómetros de asfalto... y algún que otro nuevo reto.
(MARCA)

jueves, 17 de octubre de 2013

"TODOS LOS DÍAS SALE EL SOL..."



"... y si no sale, ya me encargo yo de sacarlo".
(David Casinos, aquí podéis ver su Biografía: DAVID CASINOS )

Cuando el oftalmólogo le comunicó en una visita rutinaria que la retinopatía diabética se estaba desarrollando a gran velocidad, a David se le vino el mundo encima. En apenas un mes perdió todo rastro de luz en sus ojos. Pasó por muchas y por durísimas operaciones, con el coste emocional y económico que eso conlleva, para intentar salvar esa preciada luz pero no fue posible.
A los 25 años, la vida le cambiaba el rumbo sin pedir permiso. Hasta entonces trabajaba en una multinacional y su día a día era como el de cualquier joven de su edad. Pero tocaba empezar de cero.

Aceptar la ceguera no fue fácil pero el valenciano decidió aprender a convivir con ella. Asumirla fue el primer paso. David quería retomar las riendas de su vida y construir nuevos sueños. El apoyo de su familia y de la ONCE fue fundamental pero, sobre todo, su optimismo, sus ganas de tirar para adelante y la aplastante energía con la que quería comerse el mundo. Un mundo que ha acabado rindiéndose a él dentro y fuera de las pistas de atletismo.


Dentro es el rey, el mejor lanzador ciego de la historia con cuatro oros en Juegos Paralímpicos: tres en peso (Sidney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008) y uno en disco (Londres 2012). Había practicado este deporte de forma amateur pero, tras la ceguera, el atletismo se convirtió en el eje central de su vida. Le devolvió la ilusión y le dio ese plus de autoestima que tanto necesitaba. Además, le permitió conocer a su mujer Celia, que ha sido su guía profesional durante varios años y con la que acaba de tener a la pequeña Cayetana.

Fuera es un ejemplo de superación, de lucha y de constancia. La di-capacidad, como él prefiere llamarla, le cambió la vida pero también le ha convertido en una persona más feliz de lo que lo era antes. 'Todos los días sale el sol y si no sale, ya me encargo yo de sacarlo' es su lema y el título del libro que cuenta su historia. Publicado por la editorial Win Ediciones, sus autores Mario Rebollo y David Blay -periodistas y amigos de David- cuentan en primera persona cómo ha sido ese viaje de la oscuridad a la luz. Toda una lección de vida.
(Marca)

martes, 8 de octubre de 2013

NO ENTIENDO LAS TRAMPAS ....



Ni las entiendo ni las entenderé, pero cuando son casos tan "especiales" como el que acontece en la siguiente noticia, más vergüenza ajena pasa uno. La sentencia del caso, esperpéntica también:

El expresidente de la Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales (FEDDI) es el único de los 19 imputados en el caso de los "falsos paralímpicos" que ha sido condenado hoy, a una multa de unos 5.400 euros, mientras que al resto de los imputados se les han retirado los cargos.

La sección 23 de la Audiencia Provincial de Madrid ha celebrado este lunes el juicio contra diecinueve miembros de la FEDDI y del equipo español de baloncesto que ganó una medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de Sydney 2000, cuando únicamente dos de los doce jugadores tenían alguna discapacidad.

( Para leer el resto de la noticia: Falsos Paralímpicos )

martes, 1 de octubre de 2013

NUEVO RECORD DE MARATÓN



Increible, pero en una prueba tan dura como la Maratón, se siguen bajando los records, de por sí estratosféricos:

El keniano Wilson Kipsang rompió este domingo el récord mundial de maratón en Berlín al correr la distancia en 2h:03:23. Con ello, Kipsang mejoró la plusmarca de su compatriota Patrick Makau, 2h:03:38, lograda también en Berlín.Kipsang fue seguido en la meta por sus compatriotas Eliud Kipsoge y Geoffrey Kipsang.

La carrera anunció desde el principio la posibilidad de que se batiera el récord del mundo, objetivo que Kipsang ya había tenido cerca hace dos años en Fráncfort cuando se quedó cuatro segundos por encima.
Ya la primera mitad se dio a ritmo de plusmarca del mundo. En el grupo de punta iban Wilson Kipsang, Viktor Kipchichir, Eliud Kipchoge y Geofrey Kipsang, todos kenianos. Todos los tiempos parciales a partir del kilómetro 5 eran mejores que los parciales del último récord del mundo.

El problema para la búsqueda del récord, objetivo que se había planteado Wilson Kipsong, era que el grupo era numeroso y existía el peligro de que empezaran a plantearse consideraciones tácticas de cara a la victoria.

En ese contexto, el que tratara de imponer el ritmo ante los otros podía terminar pagando la factura mientras que los otros podían sacar partido de ello en el remate.

El excelente trabajo de las liebres mantuvo el ritmo alto, Wilson Kipsong no intentó el primer ataque sino hasta alrededor del kilómetro 30, cuando la última liebre acababa de dejar el trayecto.
Sólo Geofrey Kipsang y Kipchoge lograron mantenerle el ritmo a Wilson Kipsang. En ese momento, ya con sólo tres hombres en punta, parecieron empezar las consideraciones tácticas.
El ritmo seguía siendo alto pero la posibilidad de romper el récord del mundo empezó a parecer más lejano.

El segundo ataque de Wilson Kipsang, hacia el kilómetro 35, sólo pudo ser resistido por Kipchoge. Kipsang entonces volvió a apretar y en el tercer ataque también Kipchoge se quedó atrás.
Kipsang, además, recuperó el ritmo de récord del mundo y se marcó a buscarlo en solitario en los últimos kilómetros. Los últimos dos kilómetros fueron claves y en ellos Kipsang dejó de tener el viento en contra que lo había acompañado en los kilómetros anteriores lo que le favoreció claramente.

(MARCA)

martes, 9 de abril de 2013

LAS MUJERES Y EL ATLETISMO

             foton
                 Mayte y Merche Montes en su casa de Lavapiés (Madrid).

Una tarde de otoño de 1964, Mayte Montes viaja tranquila en el metro cuando se ve rodeada de mujeres y hombres, personas desconocidas, que la saludan. “Tú eres esa que sale en el NO-DO, ¿no? Esa que hace atletismo…”, le dicen a la joven, que tiene apenas 18 años, que regresa a su casa, en Embajadores, sudorosa y sucia de una sesión de entrenamiento en la pista antigua de la Ciudad Universitaria, y descubre que no solo es un bicho raro, ¡una chica que hace atletismo!, sino también una celebridad gracias a la pantalla que semanalmente emite un resumen de la actividad atlética.

“La verdad es que éramos muy pocas las que en España hacíamos atletismo entonces”, recuerda Mayte Montes, especialista en vallas altas, que empieza el recuento por su hermana gemela, Merche, presente en la conversación (“yo pasé más tarde de la natación al atletismo”, explica esta), y sigue con Carmen Paredes, Julia Torres, Bettina, La Alemana, Merche Morales, Pilar Pardo, la jabalinista, María Luisa Consegal, de Cataluña, hermana de Miguel el pertiguista… “Fuimos las pioneras”. Pioneras de verdad, y no exageran las hermanas, que viven en lo que antes se llamaba el Madrid castizo y ahora es el más mestizo, Lavapiés, jubiladas después de trabajar toda su vida en el gimnasio Atenas dando clases de natación.

Casi sin saberlo, las gemelas, y un puñado de jóvenes más, rompieron un tabú, el que, dictado por los mandos de la Falange y la Sección Femenina, determinaba que las mujeres no podían practicar deportes que atentaban contra su naturaleza. “A nosotras no nos llamaba la atención en absoluto el que no hubiera campeonatos femeninos. Pensábamos que si era así era lo lógico”, dicen. “No éramos conscientes de lo que significábamos”.

En agosto se cumplirán exactamente 50 años de los primeros Campeonatos de España de atletismo en los que se permitió la participación de mujeres después de la Guerra Civil. Se celebraron en el estadio de Montjuïc. Era la quinta edición, 28 años después de la cuarta, la de 1935. En ellos, Mayte Montes terminó segunda en los 80 metros vallas (“pero gané en el 65, ¿eh?”, dice. “Tenía muy buena técnica pero era lenta. Habría sido mejor fondista, y hasta participé en un cross ayudada por Arizmendi y Mariano Haro…”). “Nosotras éramos nadadoras, del Canoe, y nos entrenábamos en la Blume, que se llamaba Moscardó, y allí estaban los atletas masculinos”, recuerdan las gemelas. “Y un día vino Lombao, Bernardino Lombao, que quería hacer un equipo femenino de atletismo, y nos reclutó para el CAU”.


En aquella España el atletismo estaba prohibido para las mujeres. “Los gerifaltes contaban la historia todos de María Torremadé, la mejor atleta de la posguerra, una catalana que batía todos los récords y que a los pocos años se hizo una operación de cambio de sexo y se convirtió en Jorge, y todos concluyeron entonces que es que el atletismo hacía marimachos de las mujeres, y lo prohibieron”, dice Lombao, el impulsor del atletismo femenino, recordando un caso de hermafroditismo de los años 40 similar al de la sudafricana Caster Semenya.

Con eso de que las atletas eran marimachos no estaban evidentemente de acuerdo los aficionados que llenaron las gradas del estadio Vallehermoso de Madrid en 1962 para ver, en aquellos años de todas las hambres, de todos los sueños, los Juegos Iberoamericanos. “Había atletas femeninas de todos los países, de Cuba, de Brasil, de Argentina, de Chile… menos de España”, recuerda el mediofondista Jorge González Amo, una de las figuras de entonces. “No nos perdíamos sesión. Para nosotros era la única oportunidad de ver piernas de chicas en pantaloncitos cortos”.

Aquellos Iberoamericanos sin españolas fueron el detonante del cambio, recuerda Lombao, quien ya para entonces, bendito él entre las mujeres, se había sacado en Formia, el centro de atletismo italiano, el título de entrenador femenino en una convocatoria a la que solo estaban invitadas mujeres y en la que se coló al regreso de los Juegos del Mediterráneo del 59. “José María Cagigal, el fundador del INEF, yo y otros tantos pensábamos que había que arreglar ese problema en España”, dice. “Y pusimos en marcha nuestro plan. Hablamos con Pilar Primo de Rivera, la jefa de la Sección Femenina y organizamos cursos en la Almudena”. Les dieron el visto bueno, pero no para todas las pruebas, pues el gran miedo, la gran teoría de entonces fascista, era que había ejercicios que ponían en peligro la maternidad, el destino sagrado de las mujeres, y las prohibieron, porque, así decían, eran peligrosas para la pelvis.


Sagrario Aguado cuando era la mejor saltadora de altura de España.

Cuenta Lombao, que entonces andaba por los 25 años, que acudieron a las facultades y convocaron a todas las alumnas de Selectivo (el primer curso universitario) a unas pruebas en el Palacio de los Deportes. Las engañaron diciendo que era obligatorio para entrar en los campamentos universitarios, y lograron seleccionar a 65 chicas, con las que empezaron a organizar campeonatos bajo la égida del SEU, el sindicato falangista que controlaba las actividades universitarias.

“En España los únicos deportes que existían entonces eran el fútbol, el boxeo y el ciclismo. No había más. La Universidad era el único ámbito en el que había dinero para el atletismo, y en los colegios, en los Juegos Escolares, para los deportes de equipo, el balonmano, el baloncesto, el balonvolea. Solo en los centros extranjeros, como el Liceo Francés o el Colegio Alemán, o en otros como el SEK, hacían atletismo y deporte las chicas”, dice Lombao, quien hacía de todo entonces, y no solo entrenar y enamorar a sus jóvenes pupilas —se casó con Pilar Pardo, Maripi, lanzadora de jabalina—, también hasta se encargó de ir a una tienda de deportes de Cea Bermúdez para diseñar los pantalones de competición.


“Hasta entonces se hacía deporte con falda-pantalón y pololos, y cosas de esas”, dice. “Y se trataba de buscar pantalones que en vez de a la moral respondieran a las necesidades de rendimiento, con los que compitieran cómodas”. Por entonces, las instalaciones deportivas tampoco estaban pensadas para mujeres. “Recuerdo que solo había vestuarios para chicos, y a nosotras nos metían en cuartos que habilitaban como fuera”, dicen. “Y muchas veces nos teníamos que llevar cortinas de plástico de casa para poder tener algo de intimidad y tapar las ventanas, pues nos decían que siempre había chicos espiando”.

“Nosotras hacíamos deporte en Bilbao porque nuestro padre, que solo tenía hijas, era un forofo de la práctica deportiva”, recuerdan las gemelas Montes. “Aprendimos a nadar solas de chiquitajas y sin dirección técnica ni nada nos lanzamos a participar en las travesías al aire libre. Y un día que quedé tercera, el Correo me ensalzó muchísimo, y fui después a apuntarme a un club, y allí empecé”, dice Merche Montes.

 
Sagrario Aguado, en la pista del INEF de Madrid.

Ninguna de las dos hermanas llegó a participar en unos Juegos Olímpicos, ni, de hecho, ninguna mujer hasta que en 1976, en Montreal, Carmen Valero rompió la norma. Ambas gemelas se retiraron a los 21 años, antes de los Juegos de México. “No se podía ser profesional del atletismo como ahora. Estuvimos en el CAU y luego en el Atlético de Madrid, donde daban una beca que entonces suponía dinero”, dice Mayte. “Mi marido, además, era jugador de balonmano del Atlético, José Manuel Cabo, y alentaba que siguiera con el deporte, pero entramos de entrenadoras en el Atenas y entonces se decía que el agua y el atletismo eran incompatibles, y lo dejamos”.

Cuando ellas lo dejaron, la figura del atletismo femenino español, la gran imagen de los tiempos, se llamaba Sagrario Aguado, y saltaba altura, entrenada, claro, por Lombao. “Empecé de purita casualidad. Una de mis hermanas iba a ayudar al antiguo SEU y un día les dijo que a mí me gustaba mucho el deporte y le dijeron: ‘pues que venga y le hacemos una prueba’. Me fui a la antigua Almudena y estaba Lombao con un grupo de universitarias. Estaban las Montes, Pilar Pardo, Mari Carmen Paredes, María Jesús Sanz… Yo tenía 16 años”, dice Aguado, que llegó a saltar 1,73m (dos centímetros más que su altura) y jugó también bien al baloncesto.


“Nos entrenábamos solo chicas, pero como estábamos en un club, primero en el CAU y luego en el Atlético de Madrid, nos mezclábamos con los chicos y nos lo pasábamos fenomenal. Viajábamos y ahí el que más tenía era un 600 y volvíamos en autoestop”, recuerda. Como las gemelas Montes, Sagrario se entrenaba dos horas al día, cuatro días a la semana, y como ellas soportaba estoicamente los plantones de Lombao. “A mí no me han hecho un reconocimiento médico en la vida. Las condiciones ahora son maravillosas, pero entonces no era así. Yo he saltado sobre sacos de tierra”.

Pese a que entonces la norma era en España que la mujer dejaba de trabajar cuando se casaba, aquello de que su sitio estaba en la cocina, Sagrario Aguado se casó y siguió siendo atleta. “Batí mi último récord de España ya casada. Luego me quedé embarazada. Después del primer niño [Nacho, también atleta] volví y luego me rompí el menisco. Fui al campeonato de España y ahí ya estaba Isabel Mozún, que era buenísima porque ella doblaba. Yo botaba mucho, pero técnicamente… Y ahí ya pensé: ‘se ha acabado mi historia’. Lo dejé poco a poco y no me dio ninguna pena”.

Los deportistas de la época, y lo reconocen se hable con quien se hable, eran unos privilegiados: podían salir de España y conocer la libertad, la democracia, en otros países. También la saltadora Aguado. “El atletismo era donde me lo pasaba bien y en ese momento daba muchas oportunidades. Tenías la posibilidad de viajar algo, estar con chicos… Tenías algo de libertad, aunque siempre viajaban las comisarias políticas de la Sección Femenina... Si estaba fuera compitiendo nadie pensaba nada, pero luego volvías aquí y tenías que estar en casa a las diez de la noche y estaba supercontrolada. En España, entonces, una mujer con chándal y de atletismo era una marimacho”.

En los Juegos de México sucedieron todas las maravillas, hasta un saltador de altura que se atrevió a entrarle al listón de espaldas. Se llamaba Dick Fosbury y ganó. Su buena nueva corrió como la pólvora, y llegó también a España. “Yo saltaba a rodillo como todo el mundo. Después de México 68, como yo me entrenaba con Lombao y era un loco de la vida empezamos a probar el Fosbury en la piscina universitaria porque no había fosos. Poníamos una toalla y yo caía a la piscina. El primer foso lo importó él de Italia. Fui la primera en España. Saltaba como Dios me dio a entender. Ahora veo a Beitia y se me cae la baba”, dice. “Pero pese a todos mis esfuerzos, no llegué a ser olímpica. Me perdí los Juegos de Múnich por un centímetro”. Ese mismo año, en otro torneo, vio a la búlgara Blagoeva batir el récord del mundo en 1972 y ella acabó en el podio: “Ella saltó 1,94m y yo me quedé en 1,65m”, se ríe.

Los Juegos son la espinita de una mujer que compitió por medio mundo, en la Universiada, Copa Latina, Juegos Mediterráneos, encuentros en Dinamarca, Bélgica, países nórdicos..., y que compaginaba los entrenamientos con la Universidad y con un trabajo en una financiera. Ella, como las hermanas Montes y tantas otras, se atrevieron hace 50 años a romper el tabú de que las mujeres no podían ser atletas.
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Fuente: El País

jueves, 21 de marzo de 2013

PIETRO MENNEA, UN PLUSMARQUISTA HISTÓRICO



Descanse en paz, el genial atleta italiano.

El exvelocista italiano Pietro Mennea, plusmarquista mundial de 200 metros durante 17 años y ganador de tres medallas olímpicas, ha fallecido a los 61 años víctima de una enfermedad incurable, según ha informado este jueves la prensa italiana.

Nacido en 1952 en la localidad de Barletta, Mennea inscribió su nombre en la historia del atletismo en la Universiada de México en 1979, cuando sorprendió al mundo rebajando el récord mundial de 200 metros hasta 19,72. La plusmarca se mantuvo inalcanzable hasta 1996, cuando el estadounidense Michael Johnson finalmente la derrumbó en los 'Trials' estadounidenses.

Con estas credenciales, Mennea se presentó en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, donde se colgó el oro en 200 y el bronce en 4x400 relevos. Ocho años antes, en Munich 1972, ya se había adjudicado la medalla de bronce en el doble hectómetro. Considerado un héroe nacional en su país, el Comité Olímpico Italiano (CONI) ya ha anunciado que será honrado con un funeral a la altura de la huella que ha dejado.

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FUENTE: TVE

miércoles, 16 de enero de 2013

¿ LA EDAD ES UN IMPEDIMENTO EN ATLETISMO ?

Para quien lo pueda dudar, noticias como la siguiente le despejarán cualquier duda:



A finales de los 70, Loles Vives (Manresa, 1957) se convirtió en la primera atleta española en bajar de los 12.00 en los 100 metros con cronometraje eléctrico. Treinta años después de aquello, la catalana ha ratificado nada menos que con un récord del mundo —el de 60 metros que logró el sábado en Zaragoza (8.42), para Mayores de 55 años— que vive una segunda juventud sobre el tartán.

Entre ambos periodos atléticos estuvo casi 10 años sin practicar este deporte y siempre pensó que su retirada había sido definitiva. Pero entonces su labor como entrenadora personal a domicilio le devolvió su idilio con la velocidad. “Después de tener a mi primer hijo, me di cuenta de que para volver a la élite debía entrenar muy fuerte. Volví a bajar de 12.00, aunque sabía que con el trabajo y la maternidad no iba a poder mantenerlo. Pero cumplí 40 años y volví a engancharme al atletismo”.

Desde entonces, dirigida por su marido Martí Perarnau hasta la pasada temporada, Vives ha conocido la velocidad con otro prisma, el de la experiencia. Pese a que los atletas acostumbran a subir de distancia a medida que cumplen años, Loles nunca ha barajado un cambio. “Soy negada para el fondo”, asegura. “Es habitual ir variando hacia pruebas más largas, pero yo moriré velocista, no sé hacer otra cosa. El atletismo veterano es un reto personal, más si cabe cuando rebasas los 50. Intento demostrarme a mí misma que puedo correr más rápido a pesar del transcurso del tiempo. Mi principal desafío es conmigo misma, no tanto con mis rivales”.

Las ocupaciones laborales de su marido y técnico hasta la pasada campaña llevaron a Loles Vives a cambiar de entrenador. Encontró en el ex vallista Alexis Sánchez, que prepara entre otros a Felipe Vivancos, la persona idónea para dirigir sus sesiones de trabajo. Los cambios en los entrenamientos —series más largas y un aumento en la carga de musculación— han dado sus frutos con un récord del mundo tempranero y, por ello, inesperado. “Era mi debut esta temporada y no pensaba que podría batir el registro mundial en la primera carrera. En ese sentido, sí me sorprendió gratamente. Tenía dudas de cuál era mi estado de forma”, admite Loles.

El entrenamiento invisible
Si cuidar la alimentación y el descanso es importante para cualquier atleta de élite, cuando hablamos de deportistas veteranos el llamado entrenamiento invisible se convierte en un aspecto vital. “Me cuido muchísimo y en cuanto tengo el mínimo dolor paro, voy al fisio... El único objetivo que le planteé a mi entrenador fue el de no lesionarme. A partir de ahí, ya podemos hablar de marcas”, explica la atleta.
El Nacional de veteranos y el Europeo de pista cubierta, a mediados de marzo en San Sebastián, son los próximos retos de Vives, que sigue enganchada a la velocidad también como espectadora. “El récord de Florence Griffith (10.49) es ahora inalcanzable. Se han acercado, pero pasarán años hasta que alguien pueda batir ese registro”, analiza. Y entre las más veteranas, un nombre por encima de todos: Merlene Ottey. “Es de otra galaxia. Su calidad le permite seguir corriendo en campeonatos internacionales. No me podría medir a ella”, apuntilla.